Temas complementarios con la violencia intrafamiliar
LA DOCTRINA PENAL
La doctrina penal tiene en el homicidio agravado un nuevo componente: “El sicariato”, un fenómeno social y delictivo que se esta desarrollando en América Latina, original de una vertiente delictiva común: el narcotráfico, pasando a convertirse posteriormente en una actividad delincuencial cotidiana, no necesariamente ligada al tráfico ilícito de estupefacientes, en países como Colombia cuna desde la que se gestó, México, Venezuela, Brasil, Argentina, Perú y especialmente el Ecuador.
El sicariato ha empezado a presentarse en nuestro país con mayor fuerza durante estos últimos tiempos como consecuencia de una serie de factores que generan un panorama complejo. El asesino a sueldo que es la definición de este tipo de delincuente en realidad no es un fenómeno nuevo ni en el mundo ni en nuestro país, lo cual quiere decir que no es un hecho delictivo que “llega desde afuera” ni que tampoco es reciente. En el país existe sicariato desde tiempos inmemoriales, aunque desde principios de los años noventa del siglo pasado se ha incrementado y ha cambiado sustancialmente, debido a la influencia del narcotráfico y el paramilitarismo colombiano.
Por sus implicaciones de afectación al supremo derecho a la vida humana, por la crueldad inhumana con la que se comete y por mercantilizar la vida de las personas, el sicariato bien puede ser conceptualizado como un delito de lesa humanidad y el de mayor gravedad en la escala penal, que debe ser juzgado conforme a la magnitud de la conducta de su autor, con todo el rigor de la ley, en el marco de lo que dispone la Constitución.
Descripción del BLOG informante
En el siguiente BLog con temas del Sicariato nos puede servir mucho y se relaciona con nuestro tema, al momento de uno de los maltratadores, querer desaparecer a la otra parte, lo mas factible es que realice un pedido a un sicario para no ser involucrado en la desaparición, muchas veces llega un limite en la relación en la cual ya el hecho de maltratar no es suficiente, pues se llega al punto de desear la muerte y liberarse de su problema.
La violencia contra la mujer no puede ser abordada sin atender al contexto familiar, en el que los hijos suelen ser los afectados directos. “Todos los niños maltratados vienen de un hogar violento, donde la mamá es la primera víctima”, Violencia Intrafamiliar.
A los niños y adolescentes que quedaron sin sus mamás luego de que ellas fueran asesinadas por su cónyuge, se suman aquellos que vieron cómo ella estuvo al borde de la muerte tras padecer duras golpizas y agresiones con armas. Pero también están los menores cuyo sufrimiento es vivido casi de manera silenciosa.
Los juzgados de Familia se encuentran saturados de causas por violencia intrafamiliar, quienes trabajan de cerca con las familias cuyos integrantes padecen a diario el maltrato en todas sus formas (físico, psicológico, simbólico y económico, entre otras), aseguran que los pequeños manifiestan el dolor de distintas maneras. La escuela, por ejemplo, es un escenario clave para identificar estas situaciones.
Muchas veces los niños no logran controlar los esfínteres y muchas veces dejan de jugar con sus compañeros, no sonríen y se olvidan de las cosas. “Todos estos son síntomas de que el chico está siendo víctima de violencia o bien, intuye que algo dramático pasa en su casa”, destaca.
Huellas de dolor
La problemática no se reduce a este número, teniendo en cuenta que por cada denuncia recibida y constatada hay al menos cinco pacientes afectados psíquica, física y emocionalmente. Stagni advierte que en la actualidad los casos de violencia contra la niñez han aumentado “como mínimo un 18%”.
En todas estas situaciones, la mujer también es víctima y en algunas ocasiones se transforma en una figura de castigo. Ocurre que a veces la madre que es violentada por su pareja y lo fue durante su infancia, termina castigando a los hijos. Es justamente puertas adentro de los hogares donde las agresiones en todas sus formas se reproducen y perpetúan.
Gritos, golpes, amenazas, frases descalificantes, intimidaciones e insultos forman parte del trato cotidiano que niños y niñas con padres agresivos incorporan como algo natural.
La opción para salir de ese círculo es cuando, una vez que se concreta la separación efectiva del agresor, la madre logra demostrar a su hijo que existe una elección de vida distinta. Entonces, el niño aprende otro patrón de familia. En ese contexto, los perjuicios para ellos son profundos, inclusive en aquellos casos en que el agresor toma como blanco a la madre y los malos tratos se llevan a cabo sin la presencia física de los hijos. “Ningún chico es indiferente a lo que ocurre en su casa. Siempre intuirá que algo dramático está pasando entre sus padres”
Ella explica que el sólo hecho de que el niño o niña vea a su mamá llorar, pasar horas en cama o de repente, hacerse revisar por un médico una lesión, es una situación dolorosa que deja graves marcas psicológicas durante el crecimiento, que se manifiestan a lo largo de toda la vida.
Dejan de pensar en cosas de niños, sienten culpa y se debaten internamente cuál de sus padres es el que tiene la razón. Jilek explica que también se produce un daño cada vez que los hijos son manipulados, puestos a prueba y utilizados por su padre agresor para lastimar a la madre. En los casos en que el hijo o hija se identifica con el padre, puede suceder que ellos también maltraten a la madre.
Violencia que se perpetúa
En todos los casos existe una perturbación que es vivida por el chico desde edades muy tempranas. Son los padres los primeros referentes que forman la conducta y personalidad de sus hijos, quienes a su vez los toman como modelo.
Por eso, aseguran los especialistas en niñez y adolescencia, el niño que alguna vez vivió situaciones de violencia en su casa, será violento en algún momento de su vida.
Esto se manifiesta, por ejemplo, en el noviazgo con jóvenes que agreden a sus parejas y chicas que viven el embarazo con problemas para vincularse con su hijo desde un lugar sano. Al ser dañados desde su autoestima, los chicos que han sido testigos y víctimas de maltrato forjan una personalidad donde la inseguridad hace que busquen imponerse o bien viven en la frustración. “Son personalidades conflictivas, con problemas para relacionarse en todos los ámbitos de la vida social e íntima”, asegura la especialista.
La violencia está presente cuando una de las partes habla mal del otro poniendo en el medio a los chicos, como por ejemplo “Tu mamá es una inútil”; “¿viste que tu papa no te lleva a comer donde te gusta? A mí me hace lo mismo”; “todo es culpa de tu mamá”, estas son solo unas de los ejemplos que se puede demostrar o contemplar acerca del maltrato.
al realizar campañas se puede permitir modificar conductas violentas, en las cuales se orienta a las partes perjudicadas y anima a salir adelante, mostrando un concepto nuevo de una vida digna.